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Una de cada seis personas en el mundo gana menos de un dólar diario, cantidad que apenas sirve para sobrevivir. Además, muchas de estas personas no tienen vivienda, comida o agua potable y se ven expuestas a enfermedades y desnutrición, riesgos que podrían evitarse si contaran con las condiciones higiénicas y los recursos necesarios.

Las cuestiones relacionadas con el desarrollo rebasan fronteras nacionales, por lo que cada vez más son problemas de interés común, tanto de los países ricos como los pobres. Cada vez más se deben tomar medidas coordinadas entre países para encontrar soluciones a cuestiones que rebasan las fronteras nacionales, tales como:

Los problemas medioambientales

La cuestión de los refugiados

La delincuencia organizada

El tráfico de estupefacientes

El VIH/SIDA

La migración

La pobreza

Los conflictos y los disturbios sociales

Los problemas económicos de un país que pueden afectar a otros

Una de las principales metas de la ONU es ayudar a mejorar las condiciones de vida de los pobres, así como eliminar las enfermedades y el analfabetismo.

La ONU es la única insitución mundial dedicada al desarrollo y más del 70 % de sus actividades están enfocadas a:

El desarrollo económico

El desarrollo social

El desarrollo sostenible

La asistencia humanitaria

El sistema de las Naciones Unidas proporciona anualmente más de 25,000 millones de dólares en asistencia (5,000 millones de dólares en donaciones y más de 20,000 millones en préstamos). Los recursos de las Naciones Unidas se dedican principalmente a los países y personas más necesitados. En muchos países, las Naciones Unidas son a menudo la fuente principal, y hasta única, de apoyo técnico y financiero. 

Entre las actividades que lleva a cabo la ONU para alentar el desarrollo se encuentran las siguientes:

Animar a los países ricos a que apoyen a los países más necesitados para combatir la pobreza, proporcionando dinero y asistencia técnica, además de facilitar las relaciones comerciales y el acceso de sus productos a los mercados extranjeros

Proporcionar ayuda directa. Alrededor del 80 % de los recursos de la ONU se destinan a los países pobres, para mejorar sus infraestructuras, combatir el analfabetismo y el desempleo, luchar contra enfermedades y obtener agua potable

Celebrar conferencias sobre diferentes aspectos del desarrollo a fin de que la comunidad internacional logre acordar medidas para combatir eficazmente la pobreza

En su lucha por el desarrollo, la ONU ha logrado erradicar la viruela, dirigir una campaña mundial contra el SIDA, proporcionar ayuda urgente a las naciones afectadas por desastres naturales, tales como, terremotos e inundaciones.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

La ONU cuenta con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que es la fuente principal de asesoramiento, promoción y subsidios relacionados con el desarrollo dentro del sistema de las Naciones Unidas. Asimismo, es la más importante fuente de asistencia para el desarrollo de las Naciones Unidas.

El PNUD elabora Informes anuales conocidos como "Informes sobre Desarrollo Humano", los cuales proporcionan nuevos instrumentos de medición, análisis innovadores y, a menudo, propuestas de política.

TEMAS DE INTERÉS

OBJETIVOS DEL MILENIO Y DESARROLLO HUMANO 

La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en septiembre de 2002 en la ciudad sudafricana de Johannesburgo, auspiciada por las Naciones Unidas (NN.UU), fue concebida como continuación de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992. Su objetivo principal era el de dar respuesta de forma más realista a las cuestiones planteadas (pero no solucionadas) de la década anterior, que se habían manifestado por primera vez en la Conferencia sobre Medio Ambiente Humano de Estocolmo de la década de los setenta.


Diferentes reuniones multilaterales, tanto de las NNUU como de otros organismos tales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) o el Banco Mundial (BM), incidieron en el hecho de que, a pesar de las buenas intenciones de la Cumbre de Río, su planteamiento adolecía de una serie de errores que la hacían prácticamente inviable. En concreto, la Declaración del Milenio de las NNUU (septiembre 2000) así como la Agenda 21 (1992) expresan de forma suficientemente explícita la necesidad de reconducir o reformular los principios que guiaron la Cumbre de la Tierra. 

El desarrollo sostenible es definido por el Brundland Report (1987) como “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras para satisfacer las suyas propias.” De forma específica se recoge la necesidad de plantear el aspecto social del desarrollo económico y, a su vez, éste hacerlo compatible con los objetivos medioambientales. Es decir, tal y como establece J.D. Worfenson (1992): “las políticas de desarrollo tendrán que estar orientadas a proteger nuestros bosques, nuestros mares y nuestra fauna, así como a mejorar su productividad si queremos que los pobres puedan cerrar la brecha de desigualdad abierta en los últimos cincuenta años”.

Así pues, el foco de atención pasa a ser también la sociedad y no sólo la naturaleza, de modo que el eje “persona–entorno” adquiere prioridad en el planteamiento económico. De esta forma se da respuesta a lo que muchos analistas achacaban de que la preocupación por el medioambiente descuidaba en cierto modo al individuo como agente social, ya que si bien es cierto que desacertadas políticas y deficientes gestiones públicas contribuyeron a desastres ambientales, también es verdad que éstas fueron causa de la creciente desigualdad de ingresos e, incluso, de revueltas sociales.

En la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York en el año 2000 , los Estados miembros de las Naciones Unidas reafirmaron su compromiso de luchar por un mundo en el que el desarrollo sostenible y la eliminación de la pobreza tuvieran máxima prioridad. Fue esta una oportunidad histórica de convenir en un proceso para la revisión fundamental del papel de esta institución y de los desafíos a los que enfrenta en el nuevo siglo y en este sentido, como consecuencia principal la Cumbre se encuentra la conocida como Declaración del Milenio en el que se plasman los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Éstos surgen como derivación de acuerdos e iniciativas emprendidas por diferentes conferencias mundiales organizadas por las Naciones Unidas en los últimos años. Los Objetivos han sido aceptados, con carácter global, como marco para la medición de los progresos en materia de desarrollo y para ello centran la labor de la comunidad mundial en la introducción de mejoras importantes y mensurables en la vida de las personas. De ellos, cabe destacar el establecimiento de criterios para cuantificar los resultados, ya no sólo de los países en desarrollo, sino también de los países desarrollados que contribuyen a financiar programas de cooperación, así como de las instituciones multilaterales que ayudan a los países destinatarios a aplicarlos.

LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO 

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, conocidos habitualmente como los Objetivos del Milenio, constituyen las metas finales que los dirigentes mundiales fijaron en la Cumbre del Milenio celebrada en septiembre de 2000. Estas metas o propósitos se conforman como una ambiciosa agenda para asuntos tales como reducir la pobreza a nivel mundial, así como sus causas y manifestaciones tal y como fue plasmado en la Declaración del Milenio (NN.UU 2000) que fue aprobada por 189 jefes de estado y gobierno.

Los Objetivos del Milenio se concretan en un total de ocho puntos los cuales comprometen a los países a tomar nuevas medidas y aunar esfuerzos en aspectos tales como la lucha contra la pobreza, el analfabetismo, el hambre, la falta de educación, la desigualdad entre géneros, la mortalidad infantil y materna, la enfermedad y la degradación del medio ambiente. El octavo objetivo, el cual fue reafirmado en las Cumbres de Monterrey y Johannesburgo señaladas anteriormente, insta a los países ricos a adoptar medidas para aliviar la deuda, incrementar la asistencia y permitir a los países más pobres el acceso a sus mercados y tecnología. 

El compromiso de la Declaración del Milenio se centra, pues, liberar a todos los hombres, mujeres y niños de las condiciones (lamentables e inhumanas) de extrema pobreza. Este compromiso supone un planteamiento global por parte de los dirigentes mundiales cara a la erradicación de la pobreza dotando para ello recursos y disponiendo de conocimiento y tecnologías disponibles en la actualidad .

De forma específica, los objetivos comprenden lo siguiente:

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, 
Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal 
Objetivo 3: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer 
Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil 
Objetivo 5: Mejorar la salud materna 
Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades
Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo 

Para lo cual se plantean las metas que se recogen a continuación en un horizonte temporal que finaliza en el año 2015:

Meta 1: Reducir a la mitad el número de pobres
Meta 2: Velar para que todos los niños puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria
Meta 3: Eliminar las desigualdades entre géneros en la enseñanza primaria y secundaria (preferiblemente antes de 2005) y en todos los niveles para 2015
Meta 4: Reducir en dos terceras partes esta tasa
Meta 5: Reducir en tres cuartas partes la tasa de mortalidad materna
Meta 6: Detener y comenzar a reducir su propagación 
Meta 7: Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y programas nacionales e invertir la pérdida de recursos del medio ambiente; reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable para 2015; mejorar considerablemente la vida de, por lo menos, 100 millones de habitantes de tugurios para el año 2020
Meta 8: Responsabilizar a los países ricos de asegurar el acceso equitativo a sus mercados y tecnología y de crear un medio financiero favorable. 
Las NN.UU, a través de su Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se ha comprometido a que estos objetivos y metas sean parte fundamental de su labor cotidiana tal y como ya se ha puesto de manifiesto en distintas regiones del mundo . Además, como fue señalado previamente, en el año 2002 los Objetivos del Milenio constituyeron el elemento central de la participación del PNUD en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, así como en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo de Monterrey (México).
Esta actuación contribuyó a la creación de un foro vital para globalizar una asociación mundial con la mira de movilizar recursos para las prioridades de desarrollo, incluidos los Objetivos del Milenio. Así, los países formularon una nueva agenda y establecieron las estrategias y asociaciones necesarias para garantizar el progreso hacia la consecución de los objetivos y otras metas del desarrollo. 
Debe señalarse que los ocho Objetivos del Milenio constituyen una prueba de la voluntad política de establecer asociaciones más sólidas. En este sentido es especialmente necesario recalcar el hecho de que los países en desarrollo tienen la responsabilidad de emprender reformas políticas y fortalecer la gobernabilidad para liberar la energía creativa de sus pueblos. Sin embargo, no pueden lograr por sí solos el cumplimiento de los Objetivos, sin nuevos compromisos de asistencia, normas de intercambio equitativas y el alivio de la deuda. 
Esta propuesta de actuación ofrece a la Comunidad Internacional los medios que permiten incrementar el ritmo del desarrollo y, al mismo tiempo, medir los resultados. De esta manera se configura como un plan convenido por todas las naciones del mundo y las instituciones multiraterales de desarrollo más importantes a nivel mundial que han realizado significativos esfuerzos para ayudar a los más pobres del mundo.

De estos Objetivos caben señalar dos rasgos característicos. El primero de ellos viene dado por su carácter ambicioso que se enmarca en una apuesta decidida a nivel global y mundial por solucionar problemas fundamentales y determinantes que afectan a la sociedad actual dentro del mundo global que le ha tocado vivir. La otra característica descansa en su dificultad de consecución, que no imposibilidad, lo cual no es óbice para cejar en el esfuerzo de conseguir esto Objetivos. De hecho, tal y como establece el Secretario General de las Naciones Unidas, K.A. Annan, en el Informe Anual del año pasado (NNUU, 2005) resulta evidente que "aún tenemos tiempo para alcanzar los Objetivos, en todo el mundo y en la mayoría de los países, si no en todos, pero sólo si logramos romper con la rutina”.

La singularidad de los Objetivos frente a otras iniciativas anteriores emprendidas por organismos internacionales a nivel global se basa en cuatro razones determinantes que han sido ya esbozadas con anterioridad y que seguidamente se sintetizan:

En primer lugar, debe destacarse que son objetivos centrados en el ser humano y que, al mismo tiempo, deben ser logrados dentro de un plazo definido para lo cual son fácilmente mensurables. Del mismo modo, están basados en una alianza global la cual hace hincapié en la responsabilidad de los países en vías de desarrollo para solucionar sus propios problemas y en el apoyo de los países desarrollados a estas medidas. La tercera razón descansa en el hecho del amplio apoyo político con que cuentan tanto desde el ámbito político al más alto nivel como de la sociedad civil, de tal manera que se puede hablar de que son metas globales planteadas. Y, finalmente, de manera determinante se debe incidir en que se está hablando de objetivos factibles o alcanzables, como fue señalado previamente.